viernes, 23 de septiembre de 2011

El Poder de las Creencias


A medida que pasa el tiempo, cada vez me doy cuenta  de lo potentes que son las creencias para nosotros y la manera en que estas configuran nuestra vida.  Hace unos días escuchaba a una mujer que afirmaba que todos los hombres eran infieles, lo decía con un convencimiento  implacable, con una certeza absoluta, como si fuera una verdad en su vida, y seguramente en su experiencia así  lo era. El problema es que esa creencia    probablemente la hace encontrarse una y otra vez con hombres no dignos de confianza, transformándose en una persona con muy pocas posibilidades de éxito en el amor. Su convencimiento de que los hombres son infieles le cierra la posibilidad de creer que existen hombres fieles  y por lo mismo, de encontrar a uno.

Es difícil aceptar que tenemos la posibilidad de cambiar nuestras creencias para nuestro bien, tenemos la falsa idea de que la verdad está ahí afuera, son hechos aislados a nosotros  y que las cosas simplemente “nos pasan” o “nos tocan”.  En la consulta generalmente pregunto a mis pacientes  qué relación tienen ellos con las cosas que les pasan, cuál es su responsabilidad en los hechos que le ocurren en su vida. Muchos quedan pensativos ya que es un ejercicio que no hacemos muy a menudo, tendemos a mirar siempre afuera cuando algo nos duele o nos molesta siendo el exterior el foco de atención cuando en realidad, todo está dentro de nosotros. La manera en que pensamos y sentimos establece nuestra realidad, si  pienso con convicción que soy una persona afortunada, lo más probable es que lo sea, si por el contrario pienso que nunca me irá bien en la vida, obtendré ese resultado. Por eso son tan importantes nuestras creencias, revisarlas, escuchar nuestro hablar, nuestros” nunca” y  “siempre”, las cosas que decimos o damos por obvias. Quizás en algún momento estas creencias nos fueron útiles o las aprendimos de otros, lo importante es que las examinemos para saber cuánto nos abre o cierra posibilidades en la actualidad.

Para esto les propongo un entretenido ejercicio para poner a prueba nuestras creencias, este consiste en pensar en el mundo al revés, como cuando éramos niños jugar a que las cosas que doy por sentadas en la actualidad, que mis problemas, son justo de la manera al revés. Por un día pensar que mi jefe es la mejor persona del mundo, que todos los hombres son leales y sinceros,  que todo me sale bien.  Al principio se sentirán raros, pero luego, superando la incomodidad propia del cambio les aseguro que verán cosas sorprendentes.

Les dejo mi frase favorita, de una de mis autoras favoritas, Louise Hay: “Somos cien por ciento responsables de todas nuestras experiencias, y nuestros pensamientos están creando nuestro futuro”

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